Río Doce: la negligencia con la cuenca hidrográfica e histórica. Entrevista con Fabiano de Melo (IHU/Adital)

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15 Julho 2016

“En Minas Gerais hay una discusión muy intensa en el sentido de que todo lo que se haga en términos hidrográficos o de licenciamiento ambiental sea hecho en el ámbito de la Cuenca Hidrográfica. Eso porque la Cuenca, teóricamente, es aquel elemento del paisaje que da una mejor noción de sinergia de los impactos a lo largo de la cadena productiva”, comenta el biólogo.

Lo que llama la atención en relación al desastre de la Sanmarco es que las personas hablaban como si el desastre fuese el culpado en si por la gran muerte del Rio Doce, pero no fue, porque ya estábamos degradando el río lentamente. El desastre fue una situación extrema en que, de nuevo, el río fue puesto en una condición mucho pero”, dice Fabiano de Melo a IHU On-Line.

Según el biólogo, que conoce de cerca la realidad de la Cuenca Hidrográfica del Río Doce, hace años el entrono del río viene sufriendo con la intervención humana y con la deforestación de las bosques de riberas. Las Áreas de Preservación Permanente – APP, por ejemplo, que “deberían sobrar en las áreas de reserva legal, fueron totalmente destruidas y ese escenario de degradación llevó al empobrecimiento del suelo, lo que por su vez llevó al empobrecimiento de las propias sociedades y de las ciudades que allí estaban, a lo largo de la cuenca”, informa.

En la entrevista a continuación concedida por teléfono, Melo presenta el actual escenario de la región y llama la atención para la “caída vertiginosa en la calidad del agua”, para el proceso de “colmatación del río y de sus principales afluentes” y para la deforestación de la cobertura forestal en las proximidades de la naciente. “Son décadas de degradación en que, literalmente, vimos la muerte del Río Doce”, lamenta.

Melo señala que, con el empeoramiento de los cambios climáticos, los riesgos son todavía mayores para las Unidades de Conservación que existen en los estados de Minas Gerais y Espíritu Santo, como el Parque Estadual del Río Doce y la Reserva Biológica de Sooretama. “Los cambios climáticos han llevado a períodos de seca más intensos y por lo tanto, han aumentado las condiciones de incendios en la vegetación. Este año vimos Sooretama en llamas, lo que es raro debido a las condiciones de humedad que esperaríamos para aquella región de Espíritu Santo. El parque Estadual de Río Doce, a cada año que pasa, sufre amenazas de fuego en sus bordes, en las áreas circundantes, por causa de ese período seco y extremos que estamos viviendo en el momento actual”, advierte.

Fabiano de Melo es graduado en Ciencias Biológicas por la Universidad Federal de Viçosa – UFV con maestría en Genética y Mejoramiento por la misma universidad y doctor en Ecología por la Universidad Federal de Minas Gerais – UFMG. Actualmente alecciona en la Universidad Federal de Goiás – UFG.

La entrevista es de Patricia Fachin | Traducción de Juan Luis Hermida.

Lea aquí parte de la entrevista.

IHU On-Line – ¿Cuál es la situación del Río Doce actualmente? ¿Qué ha sido hecho desde la ruptura de la represa? ¿El poder público ha actuado para la recuperación del Río?

Fabiano de Melo - Soy de la ciudad de Gobernador Valadares y conozco muy bien el Río Doce, y me doy cuenta que por el gran impacto que la Cuenca ya sufrió a lo largo de las décadas, ella fue muy modificada por la interferencia humana. Entonces, antes del accidente de la Sanmarco ya había un cuadro muy crítico, porque la Cuenca del Río doce, de manera general, ya había sufrido un impacto humano muy grande, lo que la dejó debilitada. El accidente fue la gota de agua. Por lo tanto, el escenario actual es realmente más crítico de lo que era hace poco tiempo.

Por causa de la ruptura de la represa, que llevó mucho sedimento y mucho barro para el cauce del río, varios organismos y plantas murieron, y el accidente llevó a la Cuenca a un estado de salud mucho más precario de lo que ya se registraba. Creo que estamos frente de una buena oportunidad de intentar recuperarla y ponerla en una condición mucho mejor de lo que ella estaba algunos años atrás. Ese escenario del desastre, a pesar de haber sido muy malo, de haber puesto a la Cuenca en una condición peor de lo que estaba, es también un escenario de oportunidad.

Sobra la fiscalización, los órganos de las intendencias, principalmente están preocupadas con la cuestión de la calidad del agua para la captación y para la población. Ellos están acompañando eso más de cerca y los mismos órganos ambientales del estado y de la Unión también están intentando a todo momento no solamente de impedir que nuevos desastres sucedan, sino también medir el impacto financiero que ocurrió en la Cuenca. Mi miedo es que por el hecho de que estamos en una crisis económica, esa situación pueda impedir un cálculo más preciso en la reconstrucción de la Cuenca.

IHU On-Line – ¿Entre las situaciones que causaron la ruptura de la represa de Sanmarco, se destacó el drenaje insuficiente en la Represa del Fundão, en Bento Rodrigues. ¿Qué informaciones usted tiene sobre la Represa del Fundão?

Fabiano de Melo – Quedamos horrorizados con la divulgación de los informes entre los funcionarios de las empresas envueltas, clientes de riesgos que ellos estaban corriendo en relación a la represa. Eso demuestra que, a pesar de haber un control y una fiscalización, aparentemente todavía existen brechas que hacen posible que empresas pueden tener procedimientos que no sean los adecuados. Lo que percibimos, leyendo los últimos reportajes, es que fue hecha una contención , a pedido del propio Ibama, para que no hubiese más la eliminación de los desechos de la represa, porque ella continuaba enviando para el rio una gran cantidad de desechos. Entonces una parte de la represa fue reconstruida exactamente para impedir que una cantidad enorme de desechos continuara siendo llevada para el rio. Esa medida es importante, porque detiene la contaminación inmediata del agua y permite que con las próximas lluvias, se tenga una mejora substancial de la calidad del agua.
IHU On-Line – En artículo reciente usted menciona que la muerte de la cuenca del Río doce viene ocurriendo hace por lo menos un siglo y es fruto del proceso desorganizado de interiorización del país, o sea, antes del desastre de la Sanmarco, la cuenca del Río Doce ya estaba siendo descuidada.

IHU On-Line –¿Puede explicarnos como ese proceso está sucediendo en la región del Río Doce? ¿Qué factores más han contribuido para la destrucción de la Cuenca a lo largo de los años?

Fabiano de Melo – Me pongo muy triste cuando Leo la historia de la ocupación del Vale del Río Doce y me doy cuenta que esa región, particularmente la del medio para abajo del Río Doce – Región del Valle del Acero, da la ciudad de Gobernador Valadares hasta la boca del Río Doce en el Espíritu Santo – fue una de las últimas fronteras de ocupación y tenía, por lo tanto, bosques masivos y gigantes, enormes a lo largo de ese trecho hasta la década de 1940, o sea, estoy hablando de 76 años atrás. En esa época, había una gran floresta, indios y una situación muy próxima de la original. Sin embargo, con el avance de la frontera agrícola y de la ocupación, ese paisaje se alteró muy rápidamente y hubo una conversión de las florestas en áreas de pastoreo y ciudades y por lo tanto, hubo un impacto inmediato de empobrecimiento natural de los suelos.

Me doy cuenta de cuánto las estancias actualmente no dan más lucro - son estancias típicas de ganado de corte, y en algunas regiones más montañosas, de ganado lechero – o sea, ellas tienen un rendimiento bien menor exactamente por causa de la deterioración del suelo.

Actualmente con el escenario de los cambios climáticos, estamos viendo la cosa ir de mal a peor muy rápidamente: el río en sí, la cuestión del agua en sí, la polución industrial y de las ciudades, todo se está degradando. Con eso hubo una caída vertiginosa en la calidad del agua, la colmatación del río y de sus principales afluentes, y mismo en lo alto de la cuenca, que es la parte más próxima de la Región Metropolitana, en donde están algunas de las principales nacientes, hubo un gran impacto también en la cobertura forestal. O sea, son décadas de degradación en que, literalmente vimos la muerte del Río Doce. Lo que nos llama la atención en relación al desastre de la Sanmarco es que las personas hablaban como si el desastre fuese culpado en sí de la gran muerte del Río Doce, pero no fue, porque ya estábamos degradando el río lentamente. El desastre fue aquella situación extrema en que de nuevo, el río fue puesto en una condición mucho peor.

Entonces, tenemos que mirarnos en el espejo y ver que ya estábamos haciendo una cosa muy grave con la propia Cuenca, esto es, ya no estábamos teniendo el cuidado necesario con ella y ese accidente vino, literalmente para mostrarnos lo descuidados que éramos con esa Cuenca.

• La entrevista completa, en portugués, puede ser leída a continuación

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