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27 Fevereiro 2020

El Caracazo”. Venezuela, †1989

El precio del hambre en Venezuela.

 

Esa mañana el pueblo de las barriadas se encuentra con un aumento desmesurado del boleto de bus. Es la chispa que enciende tanta miseria contenida en un país anegado en petróleo. Y surge una "poblada" que va creciendo como una marea incontenible que penetra en los supermercados, de precios inaccesibles, a causa del acaparamiento y del deterioro del salario. La policía metropolitana -con sueldos bajos y atrasados- cuida de que el saqueo se haga "en orden". Esa noche es de fiesta para los pobres: hay comida, bebida y protagonismo compartido. Al otro día, el legítimo derecho a saciar el hambre es aprovechado por bandas organizadas de delincuentes, narcotraficantes o pequeños grupos políticos que saquean y destruyen instalaciones. El gobierno demora en tomar medidas. Se culpa al pueblo en su conjunto, al que es fácil encontrar en sus barrios. El 28 se suspenden las garantías constitucionales y se dispone el toque de queda. Las fuerzas armadas, hostigadas por francotiradores que nada tienen que ver con la "poblada", allanan casas y persiguen a todo sospechoso de "subversión", aunque sean adolescentes o madres con niños en brazos. Hay detenciones -entre ellas la de todos los jesuitas de La Vega-, torturas, desapariciones y fusilamientos. En un solo hospital de Caracas, esa noche, se cuentan treinta muertos -casi todos tienen la cabeza destrozada o un tiro por la espalda- y tres mil heridos, la mayoría graves. Hay centenares de detenidos y nadie sabe adónde los llevan. ¿Y los desaparecidos? Alguien ha visto tirar cadáveres al Guaire o sepultarlos en fosas comunes. El sector privado pide que se "devuelvan las masas a sus guaridas". El gobierno habla de doscientos setenta y seis muertos y cuarenta y tres desaparecidos. El pueblo sabe que son más de dos mil.

El presbiterio de Caracas, el cardenal Labrún y los obispos auxiliares declaran: "Compartimos el dolor de quienes perdieron a sus seres queridos, uniéndose así a los sufrimientos de Jesucristo. Reiteramos nuestra solidaridad con los pobres, que son los que han sido más agredidos en su derecho a una digna subsistencia. Advertimos que los dirigentes del poder político y económico están obligados a dar ejemplo de austeridad y honradez, para que el peso de los sacrificios por culpa de la deuda externa no recaiga sobre los sectores más pobres. Denunciamos la codicia de inescrupulosos comerciantes que provocó, entre otros factores, el desabastecimiento y el arbitrario incremento de los precios, a lo que se suma la lentitud del gobierno en aclarar el panorama económico y en garantizar el suministro de bienes de primera necesidad", dicen. La Iglesia crea la Vicaría de Derechos Humanos, mientras otros organismos, también comprometidos en su defensa, logran la apertura de las fosas en el Cementerio del Sur.

En noviembre de 1990, y pese a la negativa oficial, descubren sesenta y ocho cadáveres sepultados como N.N. Son identificados el de José del Carmen Pirela, de 16 años, Teobaldo Salas y Rubén Rojas. Durante las exequias en la catedral, presididas por el cardenal y ante miles de fieles, se repudia la masacre y se celebra la muerte-resurrección de los pobres e inocentes.

 

A revolta aconteceu nos municípios de Caracas e Guarenas, no Estado de Miranda, durante o segundo mandato do ex-presidente Carlos Andes Pérez.

A população se revoltou contra o pacote de medidas econômicas arquitetadas pelo governo Pérez e solicitadas pelo FMI (Fundo Monetário Internacional), que levou ao aumento dos preços dos alimentos e combustíveis.

Grupos de pessoas começaram uma série de protestos contra o aumento das taxas de transporte urbano e a falta de reconhecimento de passagem preferencial para estudantes por parte do Estado.

Tal inquietação se espalhou para outras partes do país, e consistiu, principalmente na queima de veículos de transporte urbano, saques e destruição de lojas.

Naquele dia, um setor da Polícia Metropolitana estava em greve, de modo que o controle da situação foi confiada às forças militares do país. As tropas que foram destinadas a controlar a situação eram de jovens inexperientes de 17 e 18 anos, equipados com armamentos de grosso calibre.

A repressão militar e policial contra os protestos deixou centenas de mortos.

Desapareceram mais de duas mil pessoas.

Os restos mortais de 71 venezuelanos assassinados durante a rebelião popular conhecida como 'El Caracazo', que ocorreu em 27 de fevereiro de 1989, foram sepultados no cemitério de Caracas, onde autoridades oficiais prestaram homenagem às vítimas.  Restam cerca de 300 cadáveres em fossa comum por falta de identificação. Mais de 2000 pessoas feridas e uma grande destruição.

Texto elaborado por Tonny da Irmandade dos Mártires da Caminhada.

 



 

Fonte: http://bit.ly/1MUkse3

 

 

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