23 Mai 2016
"Aunque ya hemos advertido que este mal se repite, el número de personas detenidas en situación de reclusión ha crecido cada vez más en Brasil", denuncia el coordinador nacional de Pastoral Penitenciaria.
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| Foto: Agnência Brasil / Pastoral Carcerária |
Entre los principales problemas de las cárceles brasileñas hoy en día, se destaca la "escasez de defensores públicos," dice Valdir João Silveira a IHU On-Line, al comentar la situación carcelaria en el país, luego de la visita realizada a cinco cárceles de Alagoas. Para él, la razón principal de esta situación es el poder judicial brasileño, "que no cumple con la ley en relación al servicio de defensa pública". Afirma que, según los datos del Consejo Nacional de Justicia - CNJ, aproximadamente el 41% de los presos brasileños están en estado "provisorio" y podrían ser liberados si la posibilidad de acceder a un defensor público fuera mayor. En algunos estados, señala, "esta cifra alcanza el 76% de los presos, como en Piauí, en Amazonas y en Sergipe". "Algunas investigaciones han demostrado que el 37% de esta población en espera de juicio, cuando es juzgada, es considerada inocente o ya ha cumplido toda su condena en el período de tiempo en el que ha estado presa esperando. Por lo cual, si el poder judicial funcionase de acuerdo a la ley, no habría ese número tan alto de encarcelamientos", critica.
En la siguiente entrevista, concedida por teléfono, Silveira dijo también que se ha incrementado el porcentaje de mujeres presas en el país y que "el 90% de ellas son madres". Según él, hoy en día, se están desarrollando algunas iniciativas para "reducir la entrada de presos en el sistema penitenciario". La audiencia de custodia, que le permite al acusado ser escuchado por un juez dentro de las 24 horas de la detención en flagrancia, es un instrumento que ha sido eficaz. "Esta práctica, en San Pablo, redujo la entrada de presos en el sistema penitenciario. En 2015, con la audiencia de custodia, el ingreso de presos se mantuvo alrededor de 3.300 por mes - cifra que fue mucho mayor en años anteriores", señala.
Según su evaluación, Brasil necesita revisar rápidamente sus leyes para "reducir el número de presos", ya que el país ocupa el tercer lugar en el ranking de los países que más encarcelan en el mundo. Entre las propuestas, Silveira aboga por la despenalización de las drogas, ya que éste, afirma, es un problema de salud pública. "Encarcelando a los usuarios de drogas, el Estado no les está asegurando un tratamiento; por el contrario, está logrando que estas personas tengan acceso a la droga todo el tiempo". La alternativa, sugiere, es tratar los dependientes químicos, y no encarcelarlos.
El Padre Valdir João Silveira se graduó en Filosofía y Teología y en Formación Humana y Teología en la Universidad Católica de Paraná, es Máster en Teología Moral por el Instituto Alfonsianum de Ética Teológica y en Mejoría de la Gestión Penitenciaria para la Incorporación de los Derechos Humanos por la escuela Kings College London - International Center for Prision Studies. Actualmente es el coordinador nacional de Pastoral Penitenciaria.
La entrevista es de Patricia Fachin | Traducción de Patricia Pizzorno.
Lea aquí parte de la entrevista.
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| Foto: Pastoral Carcerária |
IHU On-Line - Recientemente ha visitado cinco prisiones en Alagoas. ¿Qué es lo que ellas muestran acerca de la situación carcelaria actual en el país?
Padre Valdir João Silveira - El Obispo Otacílio Luziano da Silva, que es asesor del Pastoral Penitenciaria y yo, visitamos cinco prisiones, incluyendo Cadeião, que es el lugar donde se envía a los prisioneros en espera de juicio. Visitamos también la cárcel de mujeres y otras cárceles de hombres. Una cosa que nos llamó la atención al conversar con los detenidos es la escasez de defensores públicos en las cárceles. Nos encontramos con personas que se encuentran en estas prisiones hace un año y aún no han tenido la primera audiencia con el defensor público y ni siquiera han tenido contacto con el juez. Conversé y analicé la carpeta de dos detenidas que se encuentran en prisión hace más de seis meses. Ellas son recolectoras de papel y un día encontraron un par de zapatos de tenis en la calle y lo llevaron a la planta de recolección, y acabaron detenidas. Otro joven está detenido hace ocho meses porque robó refrescos y también está en espera de la audiencia con el defensor público para poder pedir su defensa.
En Cadeião, los presos permanecen encerrados hasta seis meses sin tomar sol, es decir, que están seis meses encarcelados sin poder salir de la celda. Luego de estas visitas, la Pastoral hace un informe y lo envía a la Justicia local y la Justicia nacional, para que adopten las medidas necesarias. Aun cuando ya hemos advertido que este mal se repite, el número de personas detenidas en situación de reclusión ha crecido cada vez más en Brasil.
IHU On-Line - ¿Cuál es la dificultad para garantizar y ampliar la actuación del defensor de oficio en las cárceles?
Padre Valdir João Silveira - En primer lugar, uno de los problemas es que hay muy pocos defensores de oficio, y algunos incluso mal preparados. Pero debemos recordar que el defensor público ha sido especialmente creado para defender a los más vulnerables de la sociedad. Sé que muchos abogados defensores ingresan al Ministerio Público - MP como si estuvieran entrando en la magistratura, sin el compromiso de actuar como exige la defensa pública. En segundo lugar, muchos profesionales ingresan en la defensa pública para hacer carrera con el fin de buscar una posición en otros órganos del poder judicial y no tienen ese compromiso por el cual se creó la defensa de oficio. Por lo tanto, no luchan por la expansión de la defensa pública, ni tampoco luchan con la sociedad civil para aumentar el número de los defensores de oficio.
Por eso hay un gran desequilibrio entre el número de promotores que acusan a los presos y aquellos que actúan en el ámbito de la defensa de oficio. Es una cuestión de políticas de estado que dan prioridad a los órganos que encarcelan y condenan más, y no a aquellos que están junto a las poblaciones más necesitadas.
• La entrevista completa, en portugués, puede ser leída a continuación.

