2 de dezembro de 1994

Mais Lidos

  • Jesuíta da comunidade da Terra Santa testemunha o significado da celebração da Paixão, Morte e Ressurreição de Cristo em uma região que se tornou símbolo contemporâneo da barbárie e do esquecimento humano

    “Toda guerra militar é uma guerra contra Deus”. Entrevista especial com David Neuhaus

    LER MAIS
  • Papa Leão XIV: É por isso que eu mesmo carrego a cruz na Sexta-feira Santa

    LER MAIS
  • Porta-voz de Trump rejeita as críticas do Papa Leão XIV

    LER MAIS

Assine a Newsletter

Receba as notícias e atualizações do Instituto Humanitas Unisinos – IHU em primeira mão. Junte-se a nós!

Conheça nossa Política de Privacidade.

Revista ihu on-line

Natal. A poesia mística do Menino Deus no Brasil profundo

Edição: 558

Leia mais

O veneno automático e infinito do ódio e suas atualizações no século XXI

Edição: 557

Leia mais

Um caleidoscópio chamado Rio Grande do Sul

Edição: 556

Leia mais

02 Janeiro 2019

Daniel Arrollano. Argentina, †1994.

Daniel Arrollano, militante de la vida, evocador constante de los mártires de su pueblo argentino, ingresa hoy a su lista como resucitado. "...Por eso estoy aquí soñando/con el hombre feliz/el hombre nuevo...", cantan todos, la emoción contenida, el aplauso largo, mientras retiran el cuerpo de Daniel de su "escuelita". Como un trofeo sale en hombros de sus hijos y alumnos. Tiene 50 años y una vida entregada cada minuto a la construcción del Reino de solidaridad y justicia.

El 29 de diciembre, Daniel queda destrozado cuando es chocado el autobús en que viaja. En cuatro días de agonía apenas puede comunicarse, pero le alcanza para donar sus órganos. Militante cristiano y maestro, llega a Buenos Aires desde el interior, a los 22 años, como futbolista profesional y deseando ser abogado. Pero entra en crisis y decide ser maestro, participar en política y tomarse en serio el Evangelio.

Corren los años 70, de fervor y lucha para hacer realidad la justicia entre los pobres. Pronto el brazo de la dictadura de 1976 toca a Daniel: es encarcelado, retirado de la docencia y debe trabajar como albañil para mantener a su familia de cinco hijos. En 1980 se vincula a la "escuelita" de una "villa miseria" del gran Buenos Aires que están levantando su amigo Jorge Ojea y el misionero francés Andrés Baqué. Daniel es allí maestro, secretario, director de catequesis, sindicalista, pero sobre todo el hermano entregado a los sin trabajo, sin vivienda, sin servicios y con hambre. Tiene el oído atento y una permanente sonrisa dispuestos, desde el ahora colegio "San Martín de Porres", a mitigar tanto dolor. Hoy el barrio tiene agua, calles pavimentadas, y el colegio 2.500 chicos, que conocen sus derechos, aprenden la solidaridad y obtienen un título.