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20 Dezembro 2019

Guillermo Sardiñas. Cuba, †1964

Guillermo Sandiñas, sacerdote, solidario con su pueblo en la lucha contra la dictadura, Cuba. Sacerdote. Párroco de Cristo Rey, en La Habana. Comandante del ejército rebelde. Entra al seminario siendo muy joven y es enviado a Roma para cursar Teología en la Universidad Gregoriana. Ordenado sacerdote en Cienfuegos, es destinado a Corralillos. Mientras el clero de Cuba -en su mayoría extranjero- elige las ciudades, él prefiere los pueblos, donde es un vecino más: juega al dominó en el bar, a la pelota con los muchachos, monta a caballo, va al cine, le gusta el mar y la música. Fiel a su origen humilde, visita a los campesinos, bautiza a sus hijos, sin aceptar recompensa alguna. Una feligresa lo recuerda: " Era muy bromista, pero en la iglesia se transformaba: celebraba la misa y los sacramentos con verdadera devoción." Siendo párroco de Palmira, bajo la dictadura de Batista, los vecinos lo postulan para la alcaldía. El obispo no lo autoriza. Muy querido por los feligreses de los lugares por donde pasa, las relaciones con su obispo, en cambio, son tensas. El cardenal Arteaga lo recibe en su sede de la capital y le encomienda dos parroquias. En 1953 Guillermo comienza la carrera de Derecho. En 1954 es designado párroco en Isla de Pinos. La toma del cuartel Moncada -en la que participan universitarios cristianos- y la represión posterior, lo conmueven profundamente. Comienza a militar en el "Movimiento Revolucionario 26 de Julio". Combate la tiranía desde el púlpito. Hasta que decide acompañar al ejército rebelde en Sierra Maestra: "Me ofrecí porque sabía que eran cubanos necesitados no sólo de ayuda espiritual, sino porque yo me sentía parte del pueblo, que sufre y desea su liberación", dice, mientras prepara su mochila y su altar portátil. Su decisión conmueve al país y es un apoyo moral para los combatientes. Monseñor Carlos Manuel de Céspedes opina al respecto: "El no va a la sierra por un problema de exaltación, sino por convicción y amistad con la gente que está allá." Guillermo tiene entonces 40 años. Allá es recibido con emoción por Fidel Castro y con desconcierto por los guerrilleros, que pronto se convierte en respeto y admiración. El mismo relata su tarea: "Clases a los niños por la mañana; a los adultos por la noche. Bautizo de soldados; consuelo religioso a los heridos y a los familiares de los guajiros que caen peleando por la libertad." Jorge Enrique Gómez, militante católico y guerrillero, comenta: En la sierra no se habla de socialismo ni de capitalismo... y las opiniones de Guillermo son radicales: alfabetización, reforma agraria, justicia social. A todo esto no le pusimos nombre, porque no sabíamos mucho de marxismo-leninismo." Cuando triunfa el ejército rebelde, el 1º de enero de 1959, dice Guillermo: "Es imposible explicar lo que sentíamos en ese instante. ¡Cuba era libre!" Baja de la montaña con el grado de comandante. Desde entonces cambia su uniforme por la sotana verde olivo. Que lleva hasta su muerte. Sencillo y servicial, vuelve a su tarea pastoral. En 1962 termina la carrera de Derecho. Hasta que muere de un ataque de hipertensión a los 47 años. El padre Guillermo Sardiñas no cae en combate, porque no toma las armas. Su decisión de acompañar al ejército rebelde nace de su íntima convicción de que en su patria, la lucha es el único camino para liberar a su pueblo y devolverle la dignidad de hijos de Dios.